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El Bastón Blanco: Un poco de historia

Durante los primeros seis años de la década de los treintas, fueron promulgadas diversas disposiciones legales en EEUU, primero en Illinois, y más adelante en Detroit, encaminadas a garantizar el tránsito libre y seguro de los peatones ciegos. por iniciativa del Club de Leones de la Unión Americana, durante la celebración de su Convención Internacional, realizada en 1931 en Toronto, Canadá, el abogado Donald Schuur promovió el uso del Bastón Blanco entre los faltos de vista, concebido un año atrás por George A. Bonham, Presidente de dicha agrupación filantrópica, llevándose a cabo una intensa campaña de información entre la ciudadanía sobre apoyo vial a los ciegos, a la par de un programa de recaudación de fondos para la adquisición de bastones que serían donados a quienes así lo requirieran; y tiempo después, en 1964, se instituyó el 15 de octubre como El Día Mundial del Bastón Blanco.

Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, se desarrollaron las técnicas de movilidad y orientación con el Bastón Blanco. Fue en el hospital de Valley Forge Veterans en Pennsylvania, Estados Unidos, durante la realización de un programa de rehabilitación para militares ciegos, donde el sargento Richard Hoover, Director de Rehabilitación Física, Orientación y Recreación advirtió que los carentes de vista se desplazaban con ayuda de bastones que les servían como apoyo pero que no les permitían anticipar los obstáculos que encontraban a su paso. De este modo, creó un bastón liviano, con un tamaño simétricamente proporcional a la estatura media de la persona. Determinó que fuera blanco con la parte inferior de color rojo, convirtiéndose desde entonces en símbolo universal de la independencia y libertad para el desplazamiento de las personas con discapacidad visual.

Tiempo atrás, los carentes del sentido de la vista caminaban guiados por perros previamente entrenados para conducirlos sin tropiezos, y en otros casos, lo hacían mediante rudimentarios bastones de madera, apoyándose en el brazo o el hombro generoso de una persona con vista.

Se dice………..:

¿Sabías que fue un argentino el que inventó el bastón blanco?

“En el año 1921,el 22 de junio, mi tío abuelo iba caminando por Buenos Aires, cuando en la esquina de Medrano y Lezica, observó que iba a cruzar un hombre que, después entendió, era un ciego. La persona amagaba, intentaba cruzar y no podía; y los coches pasaban por adelante de él. A partir de allí se le ocurrió algo: fue hasta su casa, buscó un bastón y lo pintó de blanco con la idea de que eso identifique a los ciegos”, relata la sobrina nieta de José Fallótico, Isabel, a los 75 años de su invención.

José Fallótico ayudó a la persona ciega, pero quedó obsesionado con una pregunta: ¿Cómo hacer para distinguir a un ciego y poder ayudarlo?

La idea siguió a este santafesino, que por aquel entonces vivía en el barrio de Flores en la Ciudad de Buenos Aires, hasta que dio con la solución que consultó en la Biblioteca Argentina para Ciegos: un bastón blanco serviría para distinguirlo. Conversó con quien en ese entonces era el presidente, Agustín Ferregufo, quien dio la aprobación institucional para que el dispositivo se convirtiera en un instrumento de uso distintivo para las personas que no pueden ver.

José Fallótico nunca patentó su invento, fueron los estadounidenses quienes se adueñaron de la novedad, cuando George Benham, presidente del Club de Leones de Illinois, propuso para uso de las personas con discapacidad visual un bastón blanco con extremo inferior rojo, a fin de que se les otorgue prioridad de paso.

La propuesta fue aceptada y en poco tiempo el uso de dicho elemento se hizo universal. Curiosamente los estadounidenses celebran el "Día Internacional del Bastón Blanco", pero desconociendo quién es el inventor.

Desde su invención, el Bastón Blanco se implementó con mucha dificultad por parte de las personas con discapacidad visual o, como se los llamaba antiguamente, “deficientes visuales”. Sin embargo, recién en forma posterior a la segunda guerra mundial el uso de esta herramienta se complementó con el aprendizaje de técnicas de orientación y movilidad, que brindaron a las personas ciegas una herramienta integral que favoreciera su autonomía.